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CARLOS DARWIN y sus observaciones sobre Al promediar la mañana del día 23 de diciembre del año 1833, la famosa goleta hidrográfica "Beagle", ancló en Puerto Deseado "frente a las ruinas de un antiguo poblado español", sin descubrir en los alrededores ninguna señal de vida. El más absoluto silencio reinaba sobre la comarca, y en toda la extensión que alcanzaba la vista no se veía un solo árbol. El día era sereno y caluroso, sin una nube en el cielo, y sin que la más leve brisa refrescara aquel ambiente desierto. Poco después de mediodía se alistó un bote y entre los que desembarcaron figuraba Carlos Darwin, joven naturalista británico, que por primera vez pisaba y observaba el suelo patagónico, ansioso de bucear en el misterio que ofrecían las tierras de un país enteramente nuevo, casi desierto y desconocido más allá de sus costas.
De los trabajos divulgados posteriormente por éste hombre de ciencia,
considerado como el más famoso de su época, iba a nacer una injusta y curiosa
leyenda sobre Se acusa a Darwin -sin aportar pruebas y testimonios- de haber bautizado a nuestra Patagonia con el lúgubre epíteto de "tierra maldita". Son muy raros los trabajos literarios sobre esta región argentina que omitan citar a Darwin, lo cual es lógico, y a continuación le cuelgan la famosa frase, con objeto de alardear erudición. Creemos que sobre este particular se han cometido ya muchos errores, y que tan severo juicio sobre las apreciaciones del científico inglés, en buena parte es tan injusto como infundado. Quienes han intentado fundamentar esta acusación, recurren siempre a un párrafo de su diario de viaje, escrito durante los días en que exploró el curso del río Santa Cruz, pero de ninguna manera reproducen el texto original, y para el caso citan generalmente a otros autores, que aunque eruditos en sus respectivas especialidades, tampoco verificaron jamás la veracidad de sus afirmaciones. Un ejemplar de la obra de Darwin editada en Londres con fecha del año 1839, figura en la biblioteca del Museo Etnográfico, y al parecer muy pocos autores se han tomado la molestia de consultar este libro.
Siguiendo su diario de viaje, el día 22 de abril en la pág. 215, tomo
I, leemos estas frases: "The curse of sterilty is on the land, and the
water flowing over a bed of pobbles partakes of the same curse". Todas estas
palabras han sido sintetizadas en la lapidaria frase "tierra
maldita", tan íntimamente ligada a la copiosa obra literaria y
científica que trata sobre Aun cuando Darwin hubiera escrito esa frase tan odiosa, es necesario recordar también que en tal caso, sus antecesores no abrieron juicios mucho mejores.
El cronista de la expedición de Loaysa, en el año 1526, al naufragar una nave
cerca de cabo Vírgenes, escribió textualmente: "El lugar era tan
maldito, que no había allí más que guijarros". Este cronista, Andrés de
Urdaneta, figura entre los primeros que siguieron al famoso Pigafetta de la
expedición de Magallanes, vale decir que prácticamente encabeza la lista de
autores hispanos que registran comentarios sobre
Nos imaginamos el asombro que hubiera experimentado Darwin, si en la misma
región de Puerto Deseado llegara a contemplar los maravillosos ejemplares del
bosque petrificado. Lo cierto es que el estado de soledad y desierto que
reinaban sobre Comprobó también, con no menos sensación de asombro, al desenterrar un bien conservado esqueleto del gigantesco Macrauchenia, que este animal había merodeado en las inmediaciones de la bahía de San Julián, "mucho después del período de transporte graciar de los cantos erráticos". Calculó, sin hallar explicación satisfactoria, el extraordinario cambio que habían experimentado esas regiones, cuando en tiempos que geológicamente no consideró remotos, pastaban allí gigantescos cuadrúpedos, cuyos huesos fósiles tenía a la vista. Para subsistir, estas bestias debían disponer de abundante alimento y agua, dado que sus movimientos eran necesariamente lentos debido a sus moles, y esto les impedía desplazarse rápidamente de un sitio a otro en procura de pastos, tal como ocurre con el guanaco actual. Las llanuras que rodean la bahía de San Julián, en consecuencia, eran dilatadas praderas con pastos abundantes, alimentados por un clima húmedo y lluvioso. El seco panorama, le resultaba a Darwin campo propicio para dar rienda a su imaginación, considerando que allí habían pastado rebaños de corpulentos animales, entre abundantes arroyos, cuando él sólo veía tierra y mar sin una sola gota de agua potable. A fin de reanimar a varios expedicionarios que cargaban el instrumental, fue necesario traer agua de a bordo, pues en toda la extensión que recorrieron no hallaron absolutamente nada que les permitiera saciar la sed. El día 13 de abril, ya en pleno otoño, arribaron a Puerto Santa Cruz, donde tenían pensado repasar el casco de la goleta, aprovechando las ventajas del lugar. Mientras se realizaban esos trabajos, emprendieron la exploración del caudaloso río, que según calcularon, debía nacer en la misma cordillera. El día 18 anota: "favorecidos por una fuerte pleamar y un tiempo hermoso, comenzamos a remontar el río que lleva el mismo nombre de la bahía". A esta altura, la crónica de los expedicionarios resulta asombrosa, porque en ningún momento citan el rigor del clima ni las furias eólicas. Aún cuando estaba ya muy avanzado el otoño, tampoco se quejan del frío, ni del viento, ni mencionan en sus anotaciones meteorológicas la presencia de alguna nevada. Es de creer que fueron favorecidos por un año de excepcional tiempo estable, sin vientos huracanados y sin fríos tempranos, que tampoco se citan en los días del mes de mayo. Casi todas las expediciones anteriores fueron víctimas de la furia de los elementos, y no corrieron mucha mejor suerte, décadas más tarde, expediciones como las del perito Francisco P. Moreno, quien testimonia las furias de los elementos en esa región. Roberto J. Payró también relata los efectos del temporal en Santa Cruz, la formidable corriente del río y "ventolinas de dos mil y pico de demonios".
El capitán Roberto Fitz Roy, que llevó un diario de monótonas pero cuidadosas
anotaciones meteorológicas, no menciona días de viento excepcionalmente
huracanado durante su estada en Deseado, San Julián y Santa Cruz. En cambio
dedica muchos renglones al mal tiempo que soportaron en el Estrecho, en
Tierra del Fuego y en Manuel Llarás Samitier (en la revista Argentina Austral, año 1951)
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1991 / |
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PUERTO DESEADO Aguas frías, azules y profundas, un mar infinito, bahías, acantilados y
cabos son algunas de las imágenes que se capturan a lo largo y a lo ancho de
los PUERTO DESEADO Deep blue cold water,
an endless sea, bays, cliffs and capes are some of the images captured along
the Textos
y temas completos Poema
“SANTACRUCEÑO” de Hugo Giménez Agüero/ Aventura en los Hielos Patagónicos,
por Santiago Valinoti Loza/ Vivencias de Puerto Deseado por Oscar Bidabehre/
Naufragios en Puerto Deseado/ Historia de los Transportes Navales en
Argentina, por Carlos Mey/ La pelea del siglo, por Angel Clara/ De Comodoro a
Las Heras, por Vicente Herrera Márquez/ Testimonios: Recuerdos de doña Josefa
Urzúa/ La fiebre del oro en Para ver el CUADERNO NRO. 10 –septiembre
06- completo CLICK AQUI |
ALFREDO
SAHDI,
EL ACTOR TRASHUMANTE DE
"Hombre por mi padre,
argentino por mi Patria y patagónico porque lo elegí yo"; así se definía a
sí mismo Alfredo Sahdi, el gran creador del radioteatro patagónico. Nació en
Bahía Blanca el 6 de marzo de 1924 y llegó a Comodoro Rivadavia en 1948, como
dibujante de
"Yo desde la primera vez que subí a un escenario, no lo dejé nunca más, y
creo que fue a los doce o catorce años, en Bahía Blanca, en un barrio, en Villa
Mitre... A los quince años, ya tenía mi propia compañía, ahí nomás en Villa
Mitre", recordaba en una entrevista. Luego pasó por Neuquén y por
Bariloche, junto a su inseparable compañera y colega, la locutora y actriz
Linda Cristi.
En Chile -donde vivieron tres años- fueron muy bien recibidos; así lo relataba:
"llegamos y al día siguiente fuimos a una compañía de radioteatro, y cuando
dijimos que éramos argentinos, que veníamos de hacer radioteatro en Argentina
nos contrataron inmediatamente. Por qué? Porque nosotros estábamos
acostumbrados a estar en la radio, poner el libreto sobre el atril, se prendía
la lucecita y salíamos al aire en vivo. Ellos grababan todo, porque cuando
nosotros teníamos aquellos grabadores antiquísimos que eran de aluminio, ellos
tenían los grabadores a cinta, profesionales; ese sistema de grabación los
acostumbraba a equivocarse a cada rato, total borraban y grababan de
nuevo". "Linda y yo -contaba el actor- leíamos a primera vista y
ellos se asombraban de que nunca nos equivocáramos. Decían que esa era la
costumbre argentina de leer a primera vista, directamente al micrófono".
"Deseamos ser queridos, el teatro es una manera que el público nos quiera,
es una manera masiva de sentirnos queridos, apreciados, aplaudidos, no por un
ego tonto sino porque es el elemento nuestro, del artista: el aplauso",
explicaba este actor de raza, y fundamentaba la importancia del teatro como
vehículo de cultura: "el pueblo que no se lo educa, el pueblo que no lee
por razones de incultura, de tiempo, ese pueblo no lee; entonces considero al
teatro un libro abierto, destinado a un público popular".
Río Mayo, Aldea Beleiro, Ricardo Rojas, Lago Blanco, Paso del Sapo, Lagunita
Salada, Río Chico, Cushamen, Gan-Gan, Gastre, Perito Moreno, Koluel Kaike, Fitz
Roy, Calafate, Puerto Deseado, Ingeniero Jacobacci y toda la provincia de Río
Negro, parte del norte Argentino, Chile y Perú... Aquellas giras interminables
marcaron la vida del actor errante que puso risas y emoción en miles de
espectadores con títulos como "Ante Dios todas son madres", de Luis
Albarracín; "La tercera palabra", de Alejandro Casona; "Tijereta
Vizcacha el terror de las muchachas", de Nélida de Mendoza; "Juan
Moreyra", de Eduardo Gutiérrez; "El negro que tenía el alma
blanca" y "El ciego que habló con Dios", de Luis Pozzo Ardizzi;
"El inglés de los mirasoles", de Roberto Valenti; "Cuando los
hijos se van", de Juan Villagra y sus obras infantiles como "Tony
Cachirulo y el Payaso Caramelo". La película "Allá donde el viento
brama" -una emocionante historia basada en hechos reales, sobre el
descubrimiento del petróleo en Comodoro Rivadavia y la vida de aquellos
pioneros- dirigida por Ralph Pappier, lo contó entre sus intérpretes. En Chile
participó en el filme "El Gran Circo Chamorro", dirigido por Rafael
Fontaura.
Linda Cristi, la esposa de este pionero de la escena patagónica recuerda que
"íbamos a todos los pueblitos, hasta a aquellos donde no llegaba ningún
espectáculo. Cuando llegaba Alfredo Sahdi con su compañía todo el mundo iba al
teatro; le llevábamos alegría, cosas simples. Nosotros trabajábamos con teatro
argentino con temáticas que hacían referencia a los problemas de la vida
cotidiana, incorporando lo cómico, era cuando Alfredo hacía de soldadito, de
paisanito, era bárbaro... yo he tenido que irme del escenario porque me moría
de risa; es que nosotros tambien nos divertíamos. Alfredo siempre decía que si
no nos divertíamos nosotros, cómo íbamos a pretender divertir a los
demás".
ANECDOTAS DE UN TRASHUMANTE
* "Una vez que estuve en un hotel en Los Antiguos (Santa Cruz), se acerca
una señora dueña de una estancia cercana, y me dice: -¿sabe que por culpa de
usted tuve un doble gasto en Buenos Aires? Porque los peones me comenzaron a
decir que querían una radio a pila, porque querían escuchar la novela. Así que
tuve que comprar catorce radios chicas porque ellos iban o estaban en el campo,
arreando el ganado, y cuando era la hora escuchaban la novela"...
* "Había obras como Juan Moreyra, que tiene cuatro o cinco decorados que
había que cambiarlos según la escena:
* "Mi padre vivía en Bahía Blanca, y cuando murió yo estaba haciendo
"El galleguito de la cara sucia". Estaba en el camarín, viene un
señor del teatro y me dice: -Alfredo, tienen algo para vos-, y me entrega un
telegrama, que decía: "murió papá". Yo guardo el telegrama y esa
noche hice la función como si nada hubiese pasado. No había otra solución,
estaba el teatro lleno, qué le importaba a ese público que yo tuviera un dolor.
Sahdi tenía el dolor, el galleguito de la cara sucia no, así que salí e hice la
obra, y después lloré, y al otro día viajé a Bahía Blanca. Pero el teatro tiene
que continuar; más aún, habiendo más de diez personas, once, es obligación
moral del artista hacer la obra. No se le puede decir a las personas que
vuelvan a su casa, por más que esperaba doscientos o trescientos y entraron
diez... igual hacía la obra"...
* "Decir Alfredo Sahdi en el interior de
* Por razones de economía, Alfredo Sahdi viajaba con un elenco reducido. En los
pueblos convocaba a algunos vecinos para completar los personajes. Así sucedió
en una oportunidad, cuando llamó a un muchacho muy conocido. Tenía que entrar
en escena y decir: "me entrego comisario". Alguien del público le
gritó: "No te entregués, Lopecito" y entonces él se olvidó de su
papel actoral y extrajo el facón, diciendo: "No me entrego nada!".
Ahí tuvieron que cerrar el telón, y el actor decía: "no sé qué me pasó,
don Alfredo...".
*"Cierta noche estaba en Bariloche haciendo Juan Moreira, fui al teatro
Extremador, que es el salón más grande de todo el sur argentino. Estaba
haciendo Juan Moreira seis veces a teatro reventado, localidades agotadas y por
ahí viene un chico de dieciséis años y me dice: Señor Sahdi, hay una señora que
lo quiere ver. Se trataba de la directora de una escuela con internado que me
invitaba para que fuera a presentar esa misma obra allá, y acepté. Entonces le
pedí que pase el aviso por radio y fue así: "Atención... Llega por primera
vez Alfredo Sahdi y su compañía. Emoción, risas, carcajadas con Juan
Moreira". Fuimos hacia allá y cuando llegamos había dos chivos al asador
por un paisano, que eran dos bronces, así que nos bajamos y luego de los besos
y los abrazos. Empezamos a cmer en la cocina del internado, una cocina grande.
Eran como las cuatro de la tarde y dábamos la función a las cinco y media
porque después hay que maquillarse, armar el decorado, luces, sonido... y le
dije: ¿estás segura, querida, que vendrá gente hoy?. Porque ella decía que
todos los pibitos del internado andaban jugando con los palitos, como Juan
Moreira. Pero yo dudaba del éxito porque no venía nadie. Era todo un desierto.
Al rato la directora me pide que mire por la ventana; me asomo y afuera había
más caballos y gente que los que trajo Roca para
REFLEXIONES DE UN ARTISTA
"Yo creo que Dios nos dio dos horas, dos horas al día, para hacer lo que
nosotros queramos. Esas dos horas yo las aproveché para hacer teatro, para
sentirme durante esas dos horas otra persona. Para dejar de ser, por esas dos
horas, Alfredo Sahdi, y darle vida a otro ser, con sus problemas, sus
angustias, sus dramas, sus ternuras, sus dolores... todo. Dejar de ser yo... y
es maravilloso eso: dejar de ser uno mismo por dos horas para ser otra persona,
darle vida a otro ser"... (Alfredo Sahdi, actor)
(Datos y testimonios tomados de "Un anfitrión de la vida", por Lidia
Armanda Lucero y Paula Carmen Uviña, revista "Cono Sur", de Comodoro
Rivadavia -director: Emilio Said José y anécdotas relatadas por Alfredo Sahdi
al recopilador de estos Cuadernos Culturales)
DORA
RODRIGUEZ DE ALEMANY
El 24 de agosto del 2003 falleció Dora Rodríguez viuda de Alemany.
Aunque sus padres y abuelos eran españoles, a ella le tocó nacer en un pueblito
perdido de
A su funeral vinieron amigas que había hecho setenta años atrás cuando con
ellas compartió refugio durante los bombardeos de
Nació en Las Heras, el mismo pueblo en el que nací yo. Y su marido Pepe de
ascendencia también española, nació en otra localidad hoy desaparecida de Santa
Cruz. Podía haber sido cualquier otro día pero no, fue un 27 de Enero, el mismo
de mi nacimiento. ¿Casualidad? Yo prefiero pensar en otro rasgo delicado de
Puesto que los hijos se paren tanto con el vientre como con el corazón, Dora
fue mi madre. Junto con Pepe, fueron mis padrinos de bautismo, mis padres y mis
principales ejemplos de vida.
Su madre Amparo, sus hermanos Julio y especialmente Pocho, fueron mi familia y
mis maestros en esta compleja tarea de vivir.
Trabajó duramente, durante cuarenta años, atendiendo el por muchos recordado
almacén Arco Iris, por la mañana y por la tarde. Entre medias encontraba tiempo
para cocinar y en el verano para llevarme caminando a la playa. Por la noche se
encargaba de la documentación del negocio. Fue siempre el pilar fundamental en
que se apoyaba la familia y su mayor ilusión fue que terminara mi carrera de
médico. Posiblemente ése fue su principal motivo de orgullo. Pero no fue mío el
mérito mayor, sino de ella, de su increíble capacidad de trabajo y de animarme
cuando alguna vez estuve a punto de abandonar la carrera. Ciertamente casi todo
lo que soy y lo que pueda ser se lo debo a Dora.
Fue una buena persona. De su falta de rencor, para mí excesiva, se aprovecharon
muchos que le dejaron cuentas sin pagar. Sin embargo a más de uno volvió a
darle crédito sin importarle que tuviera todavía deudas sin saldar.
Pasó sus últimos años en Pinto, a las afueras de Madrid, adonde vine hace diez
años para perfeccionarme en mi profesión, y donde me encontré con la que sería
la madre de mis hijos. Podría haber ido a otro país, pero ahora veo que ya
había movido Dios los hilos para que viniera a España. Disfrutó con mayúsculas
el cariño de mi hija y del resto de mi familia. Creo que tuvo una buena vida,
que Dios la premió con una buena muerte, y la eximió del deterioro terminal de
una enfermedad de la que había sido operada muchos años antes. Murió mientras
dormía.
Ahora debemos recordarla como decía Maëterlink sin tristeza y sin temor. Los
muertos no necesitan lágrimas sino un dulce afecto. Necesitan que les quieran
tanto como los vivos. Mueren no en el instante en que se hunden en el sepulcro,
sino lentamente cuando sobre ellos se acumula el olvido.
Y como gracias a Dora soy creyente, su principal legado; estoy convencido de
que volveremos a encontrarnos en otro sitio, algún día. Eso atenúa la tristeza.
Vicente Herrera / Madrid, España
EL DIA QUE
VOLCO EL OMNIBUS MUNICIPAL
El 12 de enero de
1964, viajando hacia Caleta Olivia, vuelca el ómnibus municipal que llevaba la
delegación de futbol del Club Deseado Juniors. Se trataba de un viejo omnibus
Ford 46 que Francisco Bach había traído desde Río Gallegos para
En ese viaje Oscar Vega le comentaba a Santiago Santos, que iba sentado a su
lado: «en cualquier momento volcamos», aludiendo a algunas maniobras no muy
normales que ocurrieron antes de llegar a Jaramillo, a unos
A aproximadamente
La carrocería prácticamente se abrió por un costado y los asientos de madera se
arrancaron. Uno de los primeros en salir fue Abel Reyna (goleador de la segunda
división), que apagó un principio de incendio. Le tocó justo a él que era
bombero.
Luego salió Vergara por el parabrisas. Era un muchacho muy amigo de
Argirópulos, al que éste llamaba afectuosamente como «Caracol», que no jugaba
pero acompañaba la delegación. Este hombre luego fue bombero. Santiago Santos
buscó a su hermano Martín y salieron por lo que hace unos instantes habían sido
las ventanillas. Oscar Vega vé desde adentro a su hermano que ya estaba afuera
y Horacio, su hermano, lo recibe sacudiéndole la tierra que tenía en su
espalda, y así empiezan a salir todos.
El último en salir fue Eduardo Clivio, ante la preocupación de Oscar Vega, ya
que este pibe había viajado con ellos y era hijo del delegado del Club ante
El viejo ómnibus iba lleno y en el pasillo sentados en butacas iban Eduardo
Clivio y el hijo de Aguilar, el chofer. Creo que en total eran 36 personas,
integrantes de la delegación, jugadores de primera y segunda división.
Al volcar se desprenden los asientos, y Argirópulos y Navarro (el masajista)
que venían sentados al fondo, aparecen al lado del chofer. Por eso a partir de
este episodio, siempre se sentaron en los asientos que están atrás del chofer.
El bastón de Navarro, que tenía un género en el mango, quedó balanceándose
colgando del piso, que ahora estaba arriba, y recuerda Horacio Vega que al
abrirse el botiquín, la tijera también quedó clavada en lo que ahora era el
techo.
Los muchachos se echaron en la cuneta esperando que llegara alguien, y llega
Ramonín Fernández acompañado de su esposa y su madre. Al verlos echados piensa
que había heridos, pero Horacio Vega los tranquiliza, sobre todo a la madre de
Ramonín, informándoles que no se había lastimado nadie. Por suerte nadie se
accidentó. Juanito González se golpeó una mano y Juan Mella («Chonchi») se hizo
un corte en un talón.
Este fue el primer y último viaje de aquel viejo ómnibus Ford 46. El viaje
siguió en las camionetas Ford 350 de Felix Maigan y Mitre Michunovich. Jugaron
en Caleta Olivia contra Huracán y ganaron en Primera, y creo que empataron en
Reserva. Fue un viaje con momentos dramáticos y un final feliz.
Entre los que viajaban estaban Alberto Baztán, Juan Mella, Guillermo Urzúa,
Juanito González, Santiago Santos, Martín Santos, Oscar Vega, Horacio Vega,
Raúl Apesteguía, Miguel Angel Murtagh, Demetrio («Bota») Argirópulos, Navarro
(el rengo), Abel Reyna, Caracol Vergara, Eduardo Clivio, Aguilar el chofer y su
hijo.
(Recopilación de datos y redacción: gentileza de Carlos Roberto Santos).
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HISTORIAS DE VIDA
MEMORIAS DE
MARÍA CONCEPCIÓN SIERRA
María Concepción Sierra
Viuda. de Ramos vivió los últimos años de su vida en un hogar de ancianos
privado, en Comodoro Rivadavia, donde pasaba los días charlando con las
enfermeras, los amigos y sus visitas. Falleció el 24 de agosto de
Había transcurrido la
mayor parte de su larga vida en Puerto Deseado, y entre su interesante
historia, que ella recordaba con una memoria sorprendente, se mechan trozos de
la historia de esta parte del sur de
Los domingos -días de
más visitas- se engalanaba como para una fiesta y daba charla a quien quisiera
oírla. Los ojos vivaces, la lengua ágil y una memoria inmune a los embates del
tiempo, hacen de ella un referente obligado para comprender la historia de
Puerto Deseado (Santa Cruz), donde pasó la mayor parte de su vida.
Llegó a
En 1918 se casó con
Miguel Ramos y tuvo a sus hijos Marcelo y Miguel. Al poco tiempo fue a trabajar
a la estancia de Emilio Petersen,
gerente del ferrocarril.
Durante sus años en el
campo realizó faenas rurales, al tiempo que trabajaba en la cocina de la casa
principal. Su rutina solo se vio interrumpida por las huelgas de 1920 y 1921.
Volvió al pueblo en
1930. Allí comenzó a vivir de una chacra que consiguió y por casualidad, del
cuidado de chicos que iban a la escuela. “Don José Sequeiro tenía a sus hijos
Tato y Emilio estudiando con los curas, pero Tato se enfermó. No quería
llevarlo a la casa para no perder el año, entonces me pidieron si yo lo podía
tener... me sorprendí...
Era mucha
responsabilidad... pero les dije que si no tenían problema con la comida estaba
bien, del aseo me encargaba yo...Bueno, vino Tato y después Emilio y después
vinieron otros... Fueron casi treinta años luchando con chicos...”
Puerto
Deseado de principios del siglo XX acaparaba sus mejores recuerdos. “En el 30
era un pueblito tranquilo, toda gente europea, toda gente muy bien... pasábamos
unas fiestas hermosas, espléndidas... todo muy familiar...los corsos eran muy
alegres, muy lindos, de pueblo chico... Los mejor era los bailes en
El ajetreo del pueblo se
concentraba en el ferrocarril y en la playa, con los barcos que traían
mercaderías para
Bajo los influjos de la
lana y el ferrocarril, el pueblo creció, los comercios se multiplicaron y la
población aumentó. Muchas cosas ocurrieron, y María Concepción Sierra puede dar
cuenta de todas ellas. Después de todo su vida siguió un aventurero itinerario
por tres siglos de historia patagónica.
LAS
HUELGAS DE 1921
Las huelgas en la zona
de Puerto Deseado entre los años 1917 y 1921 se enmarcaron en un movimiento
mucho más amplio que afectaba a todo el territorio de Santa Cruz. Si bien hubo
otras huelgas anteriores, en las que se reclamaban mejores condiciones de vida
y salarios, los nuevos reclamos tenían, amén de su arista salarial, un fuerte
trasfondo ideológico: los líderes defendían ideas socialistas y anarquistas.
Tal vez por ello la represión fue más enérgica que en las ocasiones anteriores
y el resultado fue de numerosos peones fusilados.
María
Concepción Sierra supo de las huelgas cuando trabajaba en la estancia de
Petersen, a unos
Recuerda que “la huelga del 21 fue
brava, mataron mucha gente en el campo...nosotros estábamos muy asustados porque
estábamos entre dos fuegos...nos habían dicho que los huelguistas ya venían de
Las Heras, pero habían saqueado
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CLAUSURA RAMAL DESEADO-LAS HERAS
Una gran injusticia y la destrucción de un gigante
Por Pedro Urbano
El 15 de enero de 1978,
Un impío Decreto del
Gobierno de facto del General Videla, cuyo Ministro de Economía era José Alfredo Martínez de Hoz, arrojaba al
abismo 70 años de intensa labor y
ejercicio de soberanía nacional.
En escueta y fría letra,
se cerraba el sueño de Ezequiel Ramos Mexía: ”De acuerdo a lo dispuesto por
Resolución P.Nº 2101/77 de Ferrocarriles Argentinos, a partir del día 15 del
cte. mes quedará definitivamente clausurado para todo tráfico ramal Patagónico
Deseado Col.Las Heras.
Estaciones acusarán
recibo a su Jefatura de Zona””
Ya no se escucharía más
el entrechocar de los paragolpes de los vagones, el pitar de la locomotora, la
ronca bocina del Coche Motor y el tañir de las campanas de las estaciones,
anunciando las llegadas y partidas.
Paradójicamente, la
historia es cruel, ¿sabría este Ministro, que los Ferrocarriles son fundadores
de pueblos y que en el caso de Deseado-Las Heras, su bisabuelo importo la bascula
de pesar vagones, que como mudo testigo, ostenta la placa de la familia
Martínez de Hoz?.
Nuestro ferrocarril fue
efectiva herramienta en el desarrollo de la región, transportando: Lana;
Hacienda en pie; Agua para la población entre 1913 y 1947; Mineral de Plomo de
Chile; Equipamiento para la “Batalla del Petróleo”, iniciada en Puerto Deseado
en el año 1958 por el Presidente Arturo Frondizi, a través de nuestro excelente
Puerto, según lo reflejado en los periódicos de la época; Efectivo y seguro traslado
de pasajeros, durante todo el año; Correspondencia; Encomiendas; Cargas
Generales y el servicio telegráfico y telefónico vía de comunicación con el
MUNDO.
DESTRUYENDO CASI TODO
Pero esto no sería todo:
en la primavera de 1980, asistiríamos impotentes al “ desguace” total del
material rodante, locomotoras, vagones, furgones, plataformas, mutilados como
parte de nuestro propio cuerpo y cargados en camiones como chatarra con destino
a fundición.
Luego el olvido, durante
25 años, la indiferencia, el saqueo, y destrucción de lo que quedo de este
gigante.
A partir del 20 de septiembre del 2003, un soplo
esperanzador moviliza a la familia
ferroviaria de Puerto Deseado, constituyéndose en “ASOCIACIÓN FERROVIARIA 20 DE
SEPTIEMBRE”, realizando
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INFORME ESPECIAL PARA EL RECUERDO Y LA EMOCION
1884- Puerto Deseado -1984
EL CENTENARIO:
En 1983, ante la convocatoria del intendente
municipal Lucio Jesús Ibiricu, la comunidad de Puerto Deseado constituyó la
"Comisión Centenario 15 de Julio", con el objetivo de organizar los
festejos del primer siglo de la fundación de aquella "colonia
pastoril" iniciada por el capitán Antonio Oneto el 15 de julio de 1884.
Aquella comisión quedaba presidida por José Antonio
Pérez, acompañado por Adriano Blanco (vicepresidente), Osvaldo Chamba
(secretario), Sergio Vargas (prosecretario), Roberto Alvarez (tesorero), Duilio
De Ferrari (protesorero), y los vocales: Otto San Juan, Adolfo Fasioli, Epfraín Barnetson,
Marcelo Fabián Gómez y Miguel Almonacid. Durante la primera etapa fue designado
Rafael Gómez Wilson como delegado municipal ante la comisión, tarea que cumplió
posteriormente Mario dos Santos Lopes.
Numerosos espectáculos fueron sucediéndose en el
primer semestre de 1984. Entre ellos, la presentación de las obras de teatro
"El cuento de miseria" (Emiliano Navarrete, Mauricio Brunetti, Darío
Brunetti, J.J. Juanola, Roberto Sarchi, Beatriz Soto, Marta Andrea Mesa, Andrés
Castro, Franco Brunetti, Cecilia Cortez, Cecilia Crucich, Pablo Noriega, Néstor
Jolly, Roberto Petrusic, Claudio Risco, Susana Cortez, Marta Molina, Doris De
Labra, Celia de Mosca, Nora Babruskis), "Prohibido suicidarse en
primavera" (Estela Bach, Miguel Almonacid, Alejandra Botto, Claudia Leal, Rubén
Viusen, Domingo Baio, Gustavo Lezcano, Raúl Galarza, Ramón Pérez, Vivian Burgi,
Mario Azcurra, María Delia Luzzi, Adela Mosca, Emilse Mosca, Adriana Burgi,
Anabel Burgi, Jorge Alegret).
El sacerdote salesiano, historiador, Natalio Astolfo
ofreció una ilustrada conferencia sobre la personalidad del capitán Antonio
Oneto, en el salón de
Un importante certamen de preguntas y respuestas
titulado "Qué sabe Ud. de Puerto Deseado?", con numerosos premios
donados por empresas y comercios locales fue organizado con éxito por el
semanario "El Orden" cuyo director, José Antonio Rodríguez, presidió
las ceremonias de premiación de los ganadores. El Correo emitió un sello
conmemorativo del centenario, y numerosos diarios y revistas de todo el país se
hicieron eco de las celebraciones, subrayando los principales acontecimientos
de la historia local.
Después de un año de preparativos, una multitud
colmó, la noche del 14 de julio de 1984, las instalaciones de
"¿Qué poderoso estímulo impulsó hace cien años a
ese puñado de hombres, mujeres y niños a iniciar la historia de estas tierras
que miran al Atlántico? ¿Obró en ellos la inspiración, el amor? ¿O fueron
quizás las tres cosas juntas? Pues analizando su quehacer, nos damos cuenta de
que aún con leyes que en nada atraían a seguir en la lucha, ellos continuaron
su trabajo fecundo, forjando las bases que nos permitirán solidificar la
posición que Deseado ocupa hoy entre sus similares", reflexionó durante
aquella cena el presidente de la comisión "15 de Julio", José Antonio
Pérez.
El intendente municipal, Rafael Gómez Wilson, exhortó
a los presentes con estas palabras: "Vecinos, que los diferentes criterios
y las vicisitudes de la política jamás nos separen y hagan que nuestros
esfuerzos se dispersen; todos queremos lo mejor para nuestra comuna y solamente
unidos habremos de lograrlo. Este será nuestro mejor homenaje a quienes hace
cien años desafiaron al clima y la soledad de este paraje austral".
Cerrando la lista de oradores, el gobernador de Santa
Cruz, Arturo Puricelli, sostuvo que "vamos a seguir aportando nuestro
petróleo, nuestro gas, nuestro carbón, nuestra lana, nuestros peces; vamos a
seguir engrandeciendo
La emotiva celebración incluyó la entrega de medallas
conmemorativas a antiguos vecinos que cumplían setenta y cinco años de
residencia en Puerto Deseado, el corte de una gigantesca torta con cien
velitas, la actuación de los cantantes de tango Ana Medrano y Ricardo
"Chiqui" Pereyra, y la coronación de Myriam Repetto como reina del
centenario.
LOS ACTOS
El 15 de julio, desde muy temprano, la población
deseadense se dio cita en las calles para recibir al presidente de
Uno de los actos más esperados fue la inauguración
del actual edificio de
Joaquín Alonso -radicado
en Gaiman- y valiosas colecciones del
Centro Filatélico local.
Alfonsín visitó luego el edificio municipal, donde
recibió un petitorio presentado por el intendente Gómez Wilson en nombre de la
comunidad, y luego concurrió a una misa en
"Puerto Deseado -reflexionó el obispo- es una
población que ha sufrido mucho. Su historia está marcada por muchas
desilusiones. Pero en este centenario nos está predicando que una misma fe y un
mismo patriotismo pueden llevarnos a opciones políticas, económicas, culturales, distintas, pero que
el bien común puede tener suficiente fuerza para unir cuando es claramente
conocido por todos y así multiplicando las fuerzas obener los objetivos
propuestos. Una vez más nos dice que un pueblo unido es un pueblo fuerte".
"Sé muy bien donde estoy", improvisó el
entonces presidente, Raúl Alfonsín, desde el balcón de la iglesia parroquial,
coincidiendo con el obispo Miguel Angel Alemán, y proponiendo "pensar en
esta tierra como la tierra donde habitan labradores, pescadores, románticos,
estudiantes, poetas, sacerdotes que tanto hicieron por su progreso".
"Es por eso -subrayó- que antes que nada, deseo decirles algo: el
Presidente de
El primer mandatario enfatizó que Puerto Deseado
"es un símbolo, porque aquí llegaron hombres y mujeres de otras tierras a
encontrarse con el indígena, para realizar esta síntesis maravillosa que es
impresión cabal de América Latina. Vinieron españoles, italianos, uruguayos a
realizar un esfuerzo extraordinario. Y como escuchábamos hoy en el Evangelio de
una cosa sí podemos estar seguros: la semilla cayó en la buena tierra, porque
ha fructificado en hijos, nietos y bisnietos de los que llegaron un día a
realizar ese esfuerzo extraordinario y han ido con el tiempo superando el
olvido, superando la injusticia, para colocar hoy a Puerto Deseado en la
situación en que se encuentra, en la plataforma de despegue que ya nos permite
avizorar un futuro de extraordinario desarrollo".
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UN SALUDO DEL REY DE ESPAÑA
"Dices a tus familiares y amigos, también a
todos los de Puerto Deseado, de Argentina, que estoy con ellos y que les envío
un saludo muy afectuoso". Así le expresó el rey de España, don Juan Carlos
I, a don César Ramón López González, residente en Oviedo -Capital del
principado de Asturias- y con numerosa familia afincada en nuestro medio.
El mensaje real ha sido recibido en "EL
ORDEN" durante los festejos del Centenario y bien puede interpretarse como
una evocación a esa vieja colectividad española que, como se sabe, tanto tuvo
que ver en la colonización y poblamiento de esta región patagónica. Por ello,
lo destacamos con auténtica satisfacción.
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50 AÑOS EN DESEADO
Tal como se acostumbraba hacer anualmente, pero en
esa oportunidad con un sentido muy especial, se concedió una medalla de plata a
los vecinos que cumplieron cincuenta años de residencia ininterrumpida en la
ciudad. En el año del centenario los galardonados fueron: David Miranda,
Ignacio Zizich, Salvador Bach, Carlos Insúa, Walter Pross, José Marsicano,
Emilio Fanjul, René Aguilera, Jesús Salemme, Emilio Martínez, Elena Nicos,
Josefina Ferrari, Amalia Cantos, Delia M. Fernández, Haydeé Tubino, Celia L. Rodríguez, Inés E.
Fernández, Sergio H. Alvarez, Ana Quaglia de Urricelqui, María Aguilera de
Zizich, Duilio De Ferrari, Antonio Roscic, Zvonimir Smoljan, Eliseo González,
Gumersindo Barriga, Jacinto Alí y Josefa Fuentes.
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BECA "INDALECIO
MURUZABAL"
Un gesto significativo protagonizaron "para
honrar la memoria de sus padres quienes, en los albores de éste siglo,
contribuyeron a abrir paso al progreso de
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El verano enciende
su luz en mi pueblo
cuando son las nubes
un ritual del fuego.
Mi pueblo es la noche
la luna de invierno
que pone en la nieve
una luz de ensueño.
Hoy me preguntaste de qué
pueblo vengo.
Vengo de la tierra de los
navegantes.
Vengo de un camino que
está cerca y lejos
de mil cañadones que
pueblan los ecos
Hoy vengo a contarte
qué lindo es mi pueblo.
Deseado, mi puerto
hogar donde canto
y vivo mis sueños
tierra del futuro
playa roca y cielo,
Deseado, mi mundo.
Mi pueblo, llegamos
buscando otro cielo
y fue nuestra lucha
un muro a tus vientos.
Sólo te trajimos
amor y trabajo
y nos diste en hijos
la razón del canto.
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LOS DESEADENSES EN BUENOS
AIRES
Los cien años de Puerto Deseado movilizaron los
sentimientos de quienes, por distintas razones, emigraron a otras ciudades.
Así, la fiesta tuvo repercusión en Trelew, en Mar del Plata, pero especialmente
en
Es justo destacar la excelente organización del
Centro de Residentes Deseadenses en Buenos Aires, que en su encuentro del año
2003 ofrecieron un marco profundamente emotivo y cálido para que el recopilador
de estos "Cuadernos Culturales Deseadenses" y representantes de la
empresa Vieira Argentina S.A. efectuaran la presentación oficial de esta
colección, que además fue distribuida entre los presentes. Tradicionalmente ha
presidido estos encuentros el intendente municipal de la ciudad; así lo han
hecho Rafael Gómez Wilson (de
Durante estos encuentros se ha rendido homenaje a
antiguos vecinos de Puerto Deseado que se han destacado en diversas áreas y
actividades: el doctor Roberto Gárriz, orgullo de la medicina argentina; la
actriz Hilda Bernard y el periodista Oscar Gómez Castañón, ganadores del Martín
Fierro; al semanario "El Orden", en sus ochenta años, a
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EL LOIRE II
Evocando el nombre del vapor en el que viajaron a
Puerto Deseado los primeros colonos, cuarenta y cinco personas llegaron desde